La Experimentación Animal
La
Experimentación Animal
“La no violencia lleva a la más alta ética, lo cual es la meta de la evolución. Hasta que no cesemos de dañar a otros seres vivos, somos aún salvajes.” ~Thomas Edison
La experimentación animal es un método científico que
tiene como objetivo el uso de animales para experimentos científicos. En muchos
de estos procedimientos experimentales, los animales sufren de manera
importante, y en mayoría de ellos terminan con la muerte de los animales.
Cada año más
de 115 millones
de animales son
sometidos a experimentación con
el supuesto fin de ayudar a seres humanos. Esto incluye prácticas como obligarles
a aspirar gases tóxicos, aplicarles sustancias corrosivas en piel y ojos,
infectarles con VIH, entre otras. Hay causas éticas para rechazar la
experimentación con individuos sintientes, por lo que se debería optar por
otros métodos de investigación. Afortunadamente, parte de estas prácticas ya
están siendo prohibidas en algunos ordenamientos jurídicos, como es el caso de
la experimentación para productos cosméticos en la Unión Europea o India.
Primeramente, la mayoría de experimentos realizados en
animales no humanos no tienen finalidad biomédica. En algunos casos se trata de
pruebas de impacto medioambiental de productos químicos, pruebas de seguridad
de productos cosméticos o del hogar o la investigación militar.
Razonando éticamente, se requiere rechazar toda forma
de discriminación basada en características de los individuos que no tienen que
ver con su capacidad de ser dañados o beneficiados. Por lo tanto, al no tener
en cuenta los daños que padecen estos animales durante estos experimentos, sólo
porque no pertenecen a la raza humana, es un tipo de discriminación arbitraria,
el especismo. El sufrimiento y muerte de estos animales pesa más que el
beneficio obtenido por los seres humanos. En consecuencia, la experimentación con animales con
fines medioambientales, cosméticos o militares debe ser rechazada.
Por el otro lado, una minoría de experimentos con
animales posee carácter biomédico. Esto es compatible, sin embargo, no todos
ellos persiguen aliviar o curar dolencias graves. Dados los daños padecidos por
los animales, tampoco serían prácticas justificadas. En estos casos, se debe
tomar en cuenta el sufrimiento de los animales expuestos tanto como los beneficios
que traerá al ser humano. Sin embargo, con las tecnologías de hoy en día, el
sentido de este cambia.
La experimentación animal se extendió en la comunidad
biomédica durante los años 30 y 40 del siglo pasado. El conocimiento científico
durante esa época era escaso, por lo que se creía que las similitudes entre los
humanos y organismos no humanos eran adecuadas para llevar a cabo tal
experimento. Actualmente, con el amplio conocimiento científico que existe, se
probó que las similitudes entre los organismos de no humanos y humanos son
mucho menores de lo que se creía. Por ello, no existe en absoluto garantía de
que puedan extrapolarse con éxito los resultados en animales no humanos. Hoy en
día, existe un gran número de métodos de investigación que no emplean animales,
como el uso de cultivos celulares y de tejidos, modelos de órganos o modelos
computacionales.
La experimentación animal es éticamente rechazable ya que causar graves daños, contra su voluntad, a otros seres humanos no queda justificado simplemente porque con ello se prolongue o mejore la vida de otros. Asimismo, para evaluar éticamente una práctica, es preciso considerar de forma imparcial los intereses de todos los individuos afectados por ella, sin importar la especie a la que pertenezcan. Esto requiere rechazar toda discriminación, incluido el especismo. Aunque la experimentación animal nos proporcione una mejor eficiencia, decidir éticamente nos implica desarrollar otros métodos alternativos. Persistir en la experimentación animal es éticamente injustificable.
Save Ralph - https://www.youtube.com/watch?v=G393z8s8nFY


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