Un extraño día en julio
¡MAMÁ, HAY ALGO EXRAÑO EN EL LAGO! Fue lo último que pude decir antes de…
Era un lindo día de verano en
Oklahoma, se sentía la fresca brisa del lago cerca de mi casa. Se escuchaba
solamente el sonido de los árboles y hierba y podías percibir el olor a tierra
mojada. En mi casa vivíamos mis padres, mi hermano y yo, pero mi padre nunca
estaba en casa, siempre estaba en viajes de trabajo. En compañía de mi hermano
mayor, Lukas, salía todos los días a jugar al lago. Nuestro juego favorito era
lanzar piedras y ver cual llegaba más lejos, yo era la mejor.
Ese día mi madre no nos había
dejado ir al lago, pero nosotros no le hicimos caso y nos escapamos por la
ventana después de la comida. Nos tomaba unos minutos llegar al lago, pero de
tanto ir ya nos sabíamos el camino hasta con los ojos tapados.
Ya había oscurecido para
cuando llegamos, pero jugamos un rato. Mi hermano lanzó la primera piedra, no
llegó muy lejos. Tiré la segunda piedra, había sido mi mejor tiro y solo
alcancé a ver las ondas en el agua del lago. Dispuesto a vencer mi tiro, Lukas
lanzó con todas sus fuerzas, pero la tercera piedra rebotó de regreso. Mi
hermano había cerrado los ojos pues no quería ver que tan tejos había quedado,
pero yo quedé sorprendida. Voleé para decirle que mirara, pero ya no estaba.
Había un silencio profundo y entre medio de la hierba y la fresca brisa me
encontraba yo, una niña aterrada y paniqueada que sólo podía pensar en cómo se
pudo alejar su hermano tan rápido.
De repente, vi algo queriendo
salir del lago, parecía alguien, pero no pude mirar su rostro. A decir verdad,
no quería ver y solo corrí desesperadamente. El camino se me hizo eterno, no
podía ver mi casa por ningún lado y sentía la mirada de alguien en mí. A lo
lejos vi una luz y grité ¡MAMÁ, HAY ALGO EXRAÑO EN EL LAGO! De pronto algo me
jaló y tumbó, sentía las frías manos en mis pies. Solo recuerdo escuchar mi
agitada respiración, el sonido de mis manos aferrándose al suelo en vano y yo
estando cada vez más lejos de mi casa. Dejé de luchar y todo se volvió oscuro.
Como desearía que ese día de julio nos hubiéramos quedado en casa y estar con mi hermano a salvo.
Basada en "Los misterios del Señor Burdick" de ChrisVan Allsburg

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